La obediencia en las jerarquías y en el Ejército como principio de seguridad interna.

Miedo y seguridad

Los soldados en la guerra pueden salir a matar porque lo hacen por obediencia, ello significa que su voluntad está remitida a la de otro, y también el criterio de verdad. Allí no hay culpa, pues si se equivocan… no fue su decisión. El sacrificio de la propia determinnación en pos de una decisión ajena crea un punto de sumisión interna, pero a la vez, la energía liberada por el levantamiento de la culpa es muy grande y permite una gran potencia en acción.

Aún internamente, se produce una gran seguridad al costo del sacrificio de una pequeña libertad. Esto se debe a que la responsabilidad no cae sobre el sujeto (soldado), sino sobre el Otro: no hay apropiación de nada de valor simbólico para el sujeto, y ello, como en un niño, da la sensación de estar protegido frente a lo desconocido que representa el temor a equivocarse.

 

 La muerte de los griegos

Vemos por fuera un hombre capaz de enfrentarse a un ejército, pero por dentro tenemos una voluntad arrodillada frente a un “padre humano”, o sea, un ídolo.

Pero… hay algunos hombres que se han animado a la toma de decisiones… y a cuya voluntad los niños inseguros se rinden…

¡Todo de acuerdo a la homosexualidad griega!

La “súper masculinidad” de los fuertes y de los que saben… termina siendo nada más que un comercio homosexual en sociedades de hombres.

Los denominados mecanismos de defensa son recursos psicológicos por los cuales el organismo psíquico, buscando preservar su sentimiento placentero de seguridad, se resguarda contra (evita, suprime, soslaya) las angustias de los conflictos internos y el miedo a las asechanzas del mundo exterior” (Zenequelli, 2001); de este modo, se podría definir la obediencia como un auténtico mecanismo de defensa, en tanto que, libran al sujeto de la toma de decisiones particulares y originales frente al futuro incierto evitando de este modo el temor a equivocarse.

 

Aclaración respecto al lenguaje aquí utilizado

En primer lugar quisiera sugerir la lectura del comentario de Florencia (clik aquí) que, junto a otros, ha sido problematizador respecto a lo que escribimos aquí.

Sucede que, quizás por mi estilo propio, me gusta arriesgar y mucho. Sobre todo cuando pienso que tengo una “buena carta en la mano”, como a mi modo de ver lo es el análisis psicológico. Por ello, cuando presentamos el primer artículo sobre Clara Rojas arriesgamos una hipótesis controvertida, casi sin medios para ello. Luego, propusimos un segundo artículo que estuvo muy poco tiempo on-line porque nos fue criticado y debimos retirarlo (básicamente planteaba lo mismo pero un poco más agresivo). Finalmente tratamos un tema relacionado a la homosexualidad, donde todavía hicimos una hipótesis más fuerte.

Lo hacemos de este modo para probar la potencia y las hipótesis del modelo teórico, no para menoscabar el respeto de personas particulares.  Sépasenos disculpar este punto, todo comentario o crítica siempre será bienvenido si es también con respeto.

Jung: hacia la ciencia

Cierta dificultad halla la psicología en el momento de distinguir el análisis de la síntesis. En nuestro medio (Argentina), psicólogos y consultantes estamos familiarizados casi en exceso con el análisis psíquico (psicoanálisis), esto es: con el estudio fragmentario, detallado, a través de descomponer la estructura subjetiva en sus componentes (estructura psíquica propiamente dicha, mecanismos de defensas, etc.).

Sin embargo, el análisis detallado y pormenorizado ha dejado de lado la posibilidad de la síntesis o, de lograr una aprehensión global del ser humano, una comprensión que abarque su psiquis, su biología, su cultura, su tradición. Que posea una pretensión generalizadora.

[La imagen está formada por un castillo de arena, hecho por un niño, y colocado cuatro veces de forma opositiva. La cualidad perceptiva que producen las formas de cuatro elementos fue estudiada por Jung a través de los "mandala".]

¿Por qué la síntesis?

No lo sé a ciencia cierta; pero efectivamente posee la capacidad de ejercer un enorme poder sobre la mente humana, más allá de lo que puede pensarse, aún más allá de la Psicología propiamente dicha.

¿Por qué Jung?

Si Freud ahondó en las posibilidades del “psico-análisis”, Jung ha sido quién sin dudas abrió una enorme posibilidad al estudio de la psquis como fenómeno interindividual, más allá del cráneo, por fuera de él, y quién ha permitido sentar las bases para el estudio científico de los patrones sintéticos de la cultura.

Los argentinos han quedado llamativamente seducidos por las posibilidades del Psicoanálisis (no así el resto del mundo), por la búsqueda de los detalles, y no han brindado las mismas posibilidades a este autor un tanto enigmático que es Jung. Por ello, pretendemos aquí mencionar su enorme valor teórico y resaltar las posibilidades de su descubrimiento y de su método.

Algunos críticos alegan que Jung ha sido un autor excesivamente oscuro; en realidad no tiene mayor importancia si lo fue o no, lo que resulta trascendente para el conocimiento (en nuestra opinión) son las posibilidades de aplicar el método científico al estudio de fenómenos que tienen, como se mencionó, una enorme influencia sobre la psiquis individual.

Clara Rojas vs. Medios Masivos

Clara Rojas Clara Rojas

En una nota publicada por el diario Clarín del jueves 20 de marzo de 2008, se pudo leer el siguiente extracto de una entrevista realizada a Clara Rojas:

 -Clara, Ud. no habla del tema y la única versión es la del periodista Botero, que dice que Emmanuel es hijo de una relación consentida con un guerrillero…

-¡Pero es que nunca mantuve ninguna relación ni he hablado de eso! Entonces ¿de dónde infieren eso? 

Lo citamos aquí en función de nuestra nota publicada el 12 de enero [Clara Rojas: ¿nacida de la selva o de la civilización?], en la que sostuvimos que el relato periodístico en el que se decía que Emanuel era fruto de una relación “consentida” entre Clara Rojas y un guerrillero era muy posiblemente falso. 

Hoy podemos confirmar tal análisis y corroborar la influencia nociva y mentirosa que realizan los medios masivos de comunicación. En aquella oportunidad dijimos que la única posibilidad de una relación “consentida” era el Síndrome de Estocolmo, que analizamos en detalle y que no podía sostenerse según criterios diagnósticos. Luego, inferimos la nefasta realidad eludida: no se trató de una tal “relación”. 

Por otra parte, es preciso recalcar que el análisis que se ofrece desde un modelo teórico, cualquiera sea éste, siempre distará de aquel que realicen los medios ya que, el discurso de la ciencia se halla en otro plano de análisis que el de un periodista.

Seguiremos abogando por la ciencia.

Inseguridad y Violencia

¿Qué tienen que ver la homosexualidad y la inseguridad?

1. INTRO. En un encuentro reciente con amigos surgió un debate acerca de ciertos comportamientos homosexuales masculinos que, sinceramente, nos parecía que hasta hace poco tiempo no tenían la presencia mediática de hoy. El tema no es nuevo, quizás “ya fue”. No obstante, su extraña relación con la situación de inseguridad (frente a ambos fenómenos parece desbordarnos la incomprensión) condujo hacia algunas hipótesis que, pensamos, se pueden presentar en este espacio.

Twee figuren: travesties uit de Lapin Agile (1950) del famoso pintor belga Gustaaf Sorel.

2. a) HOMOSEXUALIDAD. Es posible referir algunas líneas de pensamiento acerca de aquellos hombres que se dirigen hacia un travesti en búsqueda de satisfacción genital. No tomaremos en consideración el caso del travesti, puesto que allí se trata de una psicopatología claramente identificada (véase: DSM-IV: “Trastorno de la identidad sexual”); sin embargo, en los casos que mencionamos, pueden estar presentes factores psico-sociales, además de los psicológico-individuales. En efecto, muchas veces se trata de hombres con familia o pareja, hijos; hombres que poseen, aparentemente, un comportamiento sexual “normal”.

Existen numerosas vias de argumentación, debate y discusión, pero quisiéramos señalar sólo una, algo que nos parece “el deseo de pasar el límite”. El límite sólo por el límite. ¿Por qué? Porque ello produce cierta catarsis, cierta “liberación de energía” (de corto plazo, por otra parte), en una sola palabra: poder.

El hombre naturalmente busca el poder (Adler), pues allí encuentra la capacidad de superar sus límites, sus frustraciones o dificultades. El arte del cazador, la destreza del guerrero, el entrenamiento de un deportista de elite de nuestra época… todo ello implicó e implica una enorme energía que el ser humano despliega en vista de una finalidad o un sentido para su vida.

Luego…?

Luego, quizás este comportamiento podría apreciarse como una patología del poder del varón. ¿No queda claro? Lo retomamos en las conclusiones…

2. b) VIOLENCIA. Por otra parte, como dijimos, tenemos “nuestra inseguridad de cada día”, a la que difícilmente le encontramos una explicación… todavía menos una solución.

La violencia y la inseguridad son propiamente el terreno del varón; quizás su resurgimiento desde los sectores marginales de la sociedad adopta la forma de una reacción ante la presión social que no le permite al varón hacer uso de su fuerza en el trabajo, en el logro de metas sociales, que lo acosa permanentemente con la superficialidad mediática. Entonces retorna violentamente el arquetipo (Jung) del cazador, sólo que de modo distorsionado, enfermo: los hombres salen a robar y a matar como si saldrían a cazar, sólo que su presa es humana y su acto cuasi-canibal (obtienen su “alimento-dinero” de otro ser humano, al que despojan). La clase baja termina siendo el reducto de las fuerzas rechazadas de la sociedad.

3. CONCLUSIONES (algunas). La relación entre homsexualidad e inseguridad/violencia está dada por el varón como campo de ambos fenómenos (aquí). En dichos fenómenos está muy presente el poder y su significación “psico” y “social” para el hombre, sólo que de un modo enfermo. La “presión social” a la que aludimos en 2.b puede ser percibida sin dudas como feminizante; paralelamente, la homosexalidad y la promiscuidad mediáticas se presentan de modo naturalizado

Una verdadera fusión entre las potencias masculinas y femeninas tiene que permitir a hombres y mujeres, poder expresar sus propias fuerzas e inteligencias y, juntos, sus valores humanos.

Tradiciones milenarias que han marginado a las mujeres (todavía hoy el judío ortodoxo da gracias a Dios por la mañana por “no ser mujer”) de la toma de decisiones políticas no han resultado en crecimiento, sino que han amputado a la humanidad de la mitad de su ser. Ahora el otro extremo: lo propiamente masculino pierde su estatuto. Al fin, afrontar la diferencia, la primera de todas y de toda cultura, la de Adán y Eva, la del Yin y el Yang, sigue siendo LA GRAN DIFICULTAD.

Sabemos que no resolvimos ni aclaramos nada. Sabemos que nuestro punto de vista no goza del agrado mayoritario, sabemos que no sabemos… Pero a pesar de todo ello, nuestra reflexión proviene de una percepción profunda, la de nuestras vidas, la que queremos promover: la experiencia que es verdaderamente nuestra, tuya, de todos.

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