Principio Fundamental
In psicología on 8 enero 2008 at 11:23
“Los seres humanos pertenecemos a una historia evolutiva en la que la emoción fundamental es el amor y no la agresión o la indiferencia. Tanto es así que, cuando se interfiere con el amor, con la relación de convivencia en la que surgimos como seres legítimos en el mutuo respeto, nos enfermamos. Todos sabemos esto, y también sabemos que el único remedio es el amor.”
Humberto Maturana
Este es el punto de partida de la Psicología como ciencia y de mi trabajo profesional; lo que entiendo por salud y enfermedad.
Es la esencia del paradigma o modelo teórico que sustenta el desempeño en las siguientes áreas. (En la foto: Ulises y Penélope, del poema La Odisea)
Con la cita que hemos colocado queremos decir que entendemos al hombre como un ser que proviene de una base de afecto y matriz biológica (familia) a través de la cual se configura su carácter, personalidad y temperamento. El hombre es el resultado de muchos años de evolución biológica, psicológica y cultural, y es el predecesor de aquel que llevará adelante su potencial. El ser humano surge de una estructura de relaciones en la que el afecto fundamental es el amor, y la interacción privilegiada la cooperación.
HÁGALO CON MÍMICA
In psicología on 6 mayo 2011 at 13:59
“NO NOS ENSEÑAN A HABLAR EL LENGUAJE DEL SELF”
Existe un juego en el que participan dos equipos de variado número de jugadores. Un miembro del equipo 1 recibe en silencio el nombre de una película por parte del equipo 2; luego debe poder transmitirles el nombre de la película a los compañeros de su propio equipo, pero no puede hablar, sólo puede hacer gestos, sólo puede comunicarse con actos haciendo mímica. Gana el equipo que logra comunicarse con los suyos mayor número de veces que el otro.
El motivo que trae a colación este juego es que semeja muy bien cierto funcionamiento del ser humano. Las personas no solemos tomar consciencia de que durante muchos años de nuestra vida no hablábamos como lo hacemos de adultos, y el empleo que hacíamos del lenguaje era muy diferente del actual. Vale para el individuo como para la especie. No prestamos atención al hecho de que la memoria escindida que tenemos de épocas por lo general anteriores a los cinco años radica, en gran medida, en una diferencia importante en el ser humano en lo atinente al uso del lenguaje. La mayoría de la experiencias de los niños han sido registradas por la mente con una gran carga afectivo-emocional, con escaso nivel de racionalización; todo lo contrario a lo que sucede en el adulto.
La educación sistemática, en su pretensión de normalizar y socializar, produce un verdadero avasallamiento sobre aspectos esenciales del ser humano. Prácticamente todo lo que pasa por la institución escolar es subsumido bajo el imperio de la razón consciente. La intuición, la emoción, la experiencia interna, la espiritualidad, en una palabra, todo que pueda “teñirse” de subjetividad es puesto en duda y excluido de los contenidos y del método educativo. El problema radica en que esto no puede ser, puesto que censura una parte importante, la más, del hombre.
Los signos del Self[1]
Esta parte elidida del ser humano constituye un área importante del Self de cada individuo, de mayor amplitud que la faceta racional. Cuando el Si-mismo detecta que existe en su existencia un problema relevante crítico sin resolver intentará comunicarle a la consciencia racional este hecho para que aquella proceda a resolverlo si los mecanismos automáticos de ajustes no han podido hacerlo aún.
La consciencia, muy ligada a la racionalidad, tiene el potencial de la atención selectiva, lo que significa que puede centralizar su capacidad operativa sobre determinados elementos de su realidad. Este enfoque le permite dirigir un enorme esfuerzo en la resolución de problemas, pero para que la consciencia pueda realizar esto debe primero divisar los problemas a resolver. Estos mecanismos no se desenvuelven naturalmente porque la división consciencia-inconsciente no permite a la primera tomar noticia de todo lo que en el ser que la porta acontece. Tiene su lógica, puesto que representarían un gasto inútil para la psiquis tener que tener presente en su consciencia todo lo que ocurre en su ser, comportaría un estado de locura.
La división entre estas dos facetas del ser humano no es realmente problemática, sino el hecho de que los seres humanos, gracias a la educación que hemos recibido, somos infradotados a la hora de comprender el lenguaje propio que posee el Self Inconsciente y las señales que da para que procuremos atención a ciertos problemas relevantes. Así como el cuerpo da señales de un virus de la gripe por medio de un dolor de cabeza, fiebre, etc., también el Self da señales cuando una situación estresante supera su capacidad resolutiva y necesita ayuda. La diferencia se halla en que mientras el médico ha aprendido el “lenguaje del cuerpo” que habla a través de sus signos, no ha sucedido lo mismo con el “lenguaje de la mente”; sus signos sólo desde el avance de la Psicología han comenzado a ser tenidos verdaderamente en cuenta.
La defensa implacable
Un aspecto llamativo del Self es su enorme impulso (afectividad) hacia la vida. Pareciera que todo en él conduce en esa dirección; en su perpetuación y en su defensa. Es increíble pensar que existe una faceta dentro del mismo ser humano que intenta defenderlo, protegerlo y ayudarlo a crecer por todos los medios, en todo momento, a toda hora. Es algo que explico a veces a los pacientes pero que en muy pocos casos es comprendido en su profundidad.
Un dolor de cabeza de origen psíquico, una gastritis, la soriasis, incluso un asma o enfermedades tan graves como el cáncer, es difícil comprender que sean el resultado de un esfuerzo desesperado de una parte de la psiquis humana por defenderse de un problema “peor”. En efecto, lo que planteo aquí es que en todos estos casos el Self ha detectado un PRC mayor que el signo que produce (como es peor el virus de la gripe en el organismo que la fiebre que produce interferón en su intento de combatirlo). Esta es la idea que mayor resistencia produce porque no creemos que esto sea posible.
La dificultad no termina aquí, puesto que tomar consciencia de este lenguaje del Self no significa que “mágicamente” vamos a divisar cuáles son los problemas irresolutos que acosan nuestra vida. Ello también exige un enorme trabajo de la consciencia (sinceridad mediante) para el que lamentablemente nadie nos ha preparado, no siquiera en nuestra supuesta portentosa educación nos han dicho que algo de esto existe.
Por otra parte, un fortísima analogía se presenta en este tópico con el Espíritu Santo del que habló Jesucristo y prácticamente toda la Sagrada Escritura. En alguno de los Evangelios se dice que el Espíritu es protector, abogado del alma. Expresiones conocidas desde hace muchísimo tiempo en la cultura occidental, pero soslayadas al ámbito de la mística, sin comprensión de una posible veta concreta del planteo enunciado en la Escritura.
La misma Escritura plantea que el Espíritu es interior, que habla desde lo profundo del ser humano, que recuerda las verdades del hombre; todas cualidades perfectamente asimilables con la noción de Self que intento forjar.
Todo conduce a la vida
Lo que sostengo, aunque parezca increíble, es que el Self siempre busca la salud, siempre busca la vida del ser humano, hasta en su último término cuando intentará la trascendencia. No de una manera prefijada o predeterminada, pero sí real y concreta.
Cicliotimia y estados de ánimo cambiantes
In Ciclotimia on 10 marzo 2009 at 20:20
Introducción
Argentina había ganado 2-0 a Francia, Maradona estaba contento y extasiado; dijo algún comentario de más (como siempre) y todos nos fuimos contentos a descansar… excepto él. Tampoco se fue triste ni desilusionado, pero no contento. Mucho más que eso, Maradona estaba eufórico: a las 5.00 am se levantó para ver nuevamente el partido. “¡Qué pasión por el fútbol!” podría decir un ingenuo, pero en realidad, la situación interna de Maradona era mucho más complicada que eso.
No nos interesa introducirnos en los intersticios de su mente, sólo pretendemos tomarlo como un ejemplo de lo que hemos denominado “estados de ánimo cambiantes”.
Este tema es uno de los más importanteas para comprender muchas psicopatologías individuales y ciertos aspectos insanos del contexto propio de Argentina. En efecto, laciclotimia, que se halla categorizada como un “Trastorno del humor persistente” por la OMS consiste en:
una inestabilidad permanente del estado de ánimo, que implica la existencia de muchos períodos de depresión y de euforia leves. Esta inestabilidad aparece por lo general al inicio de la edad adulta y sigue un curso crónico, aunque a veces el estado de ánimo permanece normal y estable durante meses seguidos. El enfermo no percibe relación alguna entre las oscilaciones del humor y los acontecimientos vitales. Las oscilaciones del ánimo son relativamente leves y los períodos de euforia pueden ser muy agradables, la ciclotimia pasa frecuentemente desapercibida a la atención médica. Esto puede deberse, en algunos casos, a que los cambios del estado de ánimo son menos evidentes que los cambios cíclicos en el nivel de actividad, la confianza en sí mismo, la sociabilidad o las apetencias” (OMS, CIE-10).
Ciclotimia y emociones
El punto crítico de este tema en realidad es identificar cuál es la función que tienenlas emociones en el ser humano. Si bien muchas personas consideran que ellas son una fuente de disfrute y orientación en la vida, lo que te permite saber aquello que te gusta o prefieres de aquello que no, esta es una comprensión parcial de lo que ellas en realidad implican en la estructura psíquica.
Es necesario discriminar las emociones en tanto reactivas de los afectos primarios(por ejemplo, relaciones familiares), constitutivos del ser humano.
La emoción es a la psiquis lo que la sensación es al cuerpo. La emoción es un fenómeno subjetivo o mental, mientras que la sensación (placer/dolor corporal) es un fenómeno corporal. La alegría y la tristeza, la angustia y la ansiedad, son en realidad reacciones percibidas, sentidas, que produce la estructura psíquica humana a acontecimientos profundos.
Este razonamiento permite apreciar que no se puede tomar a las emociones como jueces de la toma de decisiones como si se tratase de una clase de hedonismo mental. Si un inversor de bolsa se dejaría llevar por las fuertes emociones que experimenta, se terminaría convirtiendo en un apostador del casino más grande del mundo y acabaría en la ruina; él, más que nadie, sabe lo difícil y peligroso que puede resultar tener una visión superflua de lo que significan las emociones.
¿Qué nos está pasando a los argentinos?
Bueno, es una pregunta que no podemos responder desde ningún punto de vista; pero en lo que a psicopatología se refiere, cierta “mala educación de las emociones” nos conduce muchas veces a decidir en base a cómo nos sentimos y, aún, a juzgar que no estamos bien tan sólo porque nos sentimos un poco mal. Esta “locura” que nos invierte el rol de las emociones nos anula la mente racional y, paradójicamente, no nos permite usufructuar de las emociones al máximo ni gozar de ellas… La alegría tan sólo parece ser un buen momento lejos de la tristeza que, en cualquier momento, frágilmente se puede resquebrajar y acabar con nosotros.
Conclusiones: la potencialidad de las emociones…
Mientras todavía muchas personas no se cansan de criticar a los adolescentes, nosotros consideramos que los jóvenes son lo mejor que tiene la sociedad, sus mejores recursos están puestos en ellos. No es sólo nuestra opinión, sino también la de grandes empresarios que consideran que para comprender qué sucede en el mercado es necesario poder ver a través de los ojos de un adolescente puesto que son ellos quiénes anticipan las tendencias y se hallan más sensibles a lo que ha de suceder en al sociedad y la cultura. Un ejemplo de esta postura es el millonario Robert Kiyosaki, autor de numerosos libros sobre finanzas.
Quizás el problema no sean los jóvenes sino los adultos que no saben cómo aprovechar ni encausar ese gran recurso de que disponen como ente social. Los jóvenes poseen una mente lo suficientemente desestructurada como para crear permanentemente recursos (en eso se parecen a los niños), pero al mismo tiempo poseen un sistema cognitivo adecuadamente desarrollado como para poder atender a casi cualquier tema adulto (en ello su psiquis se asemeja mucho a la del adulto). Esta posición excepcional intermedia nos permite compararlos con lo que las emociones representan para el ser humano: tanto unos como otros son grandes y fortísimas señales. Las emociones y los jóvenes muestran posibles nuevos rumbos que es posible tomar de un modo independiente del racionalismo estructurante, la emoción se suelta y dirige hacia fines que no son coaccionados por los conocimientos ya adquiridos e impulsa a la búsqueda de nuevas experiencias.
La emoción es como la capacidad de abrir nuevas puertas, de crear nuevas alternativas; después la razón puede explorarlas y profundizarlas, examinar si son convenientes o no. Esa “señal” que significan las emociones, ese gusto o disgusto que algo nos sugiere es el medio que nos lleva a indagar más profundo en el fenómeno. El paso por la emoción y su goce es importante y muy bueno, pero todavía se puede ir más allá y buscar el sentido detrás.
