In Psicología del deporte, Sampras, Tenis on 28 agosto 2011at 10:50
Algunos deportistas piensan que para tener éxito en el deporte es necesario controlar las emociones (para que no interfieran con la concetración). Pero ésto…¡es mentira! Vilas dijo que el miedo le sirve al deportista para progresar.
En el video adjunto se ve como Pete Sampras (ex número uno en el tenis) reaccionó cuando le avisaron que su amigo tenía cáncer en el cerebro e iba a morir en pocos meses.
El campeón no tiene que controlar sus emociones porque los sentimientos son potentes para él. Él se apoya en otra cosa, a diferencia de los deportistas que responden según cómo se sienten en el día.
¡Sampras ganó el partido y el torneo!
Ver video:http://www.youtube.com/watch?v=P3v699NSroU&feature=youtu.be
El entrenamiento mental tiene el prejuicio occidental y racionalista de que las emociones son inferiores y hay que dominarlas-controlarlas. Sin embargo las emociones son señal y potencia. Sampras no controla su tristeza sino que deja que fluya junto con él en la actuación deportiva.
Por qué se lesiona Juan Martín Del Potro
In Psicología del deporte on 10 mayo 2011 at 23:01
Quienes vimos el partido que Juan Martín jugó el pasado miércoles frente a Cilic en el Masters de Madrid tal vez pensamos: “si Del Potro va a jugar así… ¡va a ser el número 1 del ranking mundial de tenis!” Lo mismo pensamos hace un poco más de un año cuando él le ganaba la final del US Open a Roger Federer, hazaña increíble de su parte que tuvo una gran repercusión en los medios de nuestro país.
Luego del partido del miércoles (4 de mayo) debía enfrentar al número 1 actual, Rafael Nadal, con quién ya se ha enfrentado y a quién ya ha derrotado en otras ocasiones. Pero tanto en aquella oportunidad, tras vencer a Federer en 2009, como actualmente antes de enfrentarse a Nadal, las lesiones dejan literalmente “fuera de combate” a Del Potro.
Lo sucedido en 2009 fue muy llamativo, ya que no se lograba definir precisamente qué implicaba la lesión, estuvo mucho tiempo sin poder resolver la situación hasta que terminó siendo operado en EE.UU. y todo el proceso le quitó un año de competencia, lo que resulta demasiado para un deportista profesional.
Este es el panorama, la descripción. Ahora quisiera que discutamos algo en lo que no vamos a estar de acuerdo…
Fig. 1. Imagen extraída de:
http://www.facebook.com/pages/Delpotroteniscom/101487470899
Creo que este tipo de lesiones que se producen en los deportistas son de tipo psicosomático, afecciones sobre el cuerpo en las que coparticipan elementos orgánicos pero que se hallan asociados a factores psicológicos que son los más difíciles de remover.
Lo “psicosomático” no es lo que la gente suele pensar. Uno dice: “tuve un disgusto y ahora tengo un dolor en la garganta por eso… esto es psicosomático.” La verdad es que no, eso no es psicosomático sino un fenómeno que se denomina conversivo. Lo psicosomático sucede cuando el cuerpo reemplaza una parte de la psiquis que no está, reemplaza el vacío de un sector (por así decirlo) de la estructura subjetiva de la persona.
Tomemos como analogía un edificio, supongamos que el edificio es toda la persona, todos sus aspectos. Las lesiones podríamos pensarlas como una fisura que se produce en una pared de la construcción. Entonces llamamos al constructor (el médico) para que realice una intervención y selle la zona afectada. Pero pasa el tiempo y pronto tenemos una nueva fractura de nuestro edificio en otra zona. Nos detenemos a pensar y notamos que los cimientos de nuestro edificio no han sido bien construido y son ellos quienes producen reiteradamente este tipo de “lesiones”, allí hay un déficit de toda la construcción que no puede subsanarse por medio de un “parche” o acción transitoria. El problema es mucho más grave.
Del Potro se lesiona porque posee un déficit en su estructura subjetiva que su Self intenta subsanar (véase la nota anterior: El lenguaje del Self). Lo que sucede es que una función de su psiquis (el Self) intenta advertirle que posee un riesgo aún mayor que el de la incapacidad deportiva y lo hace a través del signo-síntoma de la lesión, ya que el lenguaje del cuerpo es su medio de expresión. Lo que sucede con Del Potro es algo frecuente entre los deportistas latinos: posee un déficit de su carácter (los “cimientos” del edificio de la metáfora) que implica que no está psicológicamente capacitado para ser el número 1 del mundo, por eso, ante esa situación próxima se quiebra realmente. Él lo ve en su cuerpo, pero en realidad la primera fractura-rotura se produce en su subjetividad que no posee un mecanismo de afrontamiento que le permita sostenerse en la cima del ranking mundial de tenis. Parece algo sencillo, pero no lo es en absoluto estar sobre todo el resto, dominar realmente. Nosotros los latinos no somos educados para eso, somos educados para ser súbditos y dependientes, nos creemos que somos delpasivo Tercer Mundo (cosa que no logro comprender), los europeos nos han educado muy bien en la obediencia y la dependencia por las grandes figuras maternas y tantas otras cosas que no quiero pensar porque empiezo a enojarme…
Juan Martín no tiene una lesión; tiene una gran oportunidad de reparación de sus limitaciones y con ello poder mostrarlo a muchas personas; tiene la oportunidad de restituir-resucitar una parte muerta de nuestras subjetividades. Espero que haya alguien competente de su entorno que pueda mostrárselo. Aquella vez que ganó frente a Federer ya algo sospechábamos que iba a pasar: mucha repercusión mediática… Susana Giménez… y toda la basura que devora la masa… algo allí ya no estaba bien.
Te dejo un pedido: AVISALE A JUAN MARTÍN, AVISALE.
Rafael Nadal: modelo de actitud mental sana
In Indian Wells, Psicología del deporte, Rafael Nadal on 24 marzo 2009 at 14:16
Indian Wells 2009: un cambio de paradigmas
Desde que Rafael Nadal emerge a la escena profesional y pública del tenis no deja de sorprender. El hecho de su estructura muscular, en un deporte que parecía tener muy por encima lo técnico al entrenamiento de la fuerza, es uno de los primeros aspectos que resulta crítico. De alguna manera, es posible que Rafael Nadal y su equipo se hayan adelantado en gran medida a sus contemporáneos en el tenis anticipando una posible crisis del paradigma subyacente y todavía actual acerca de la preparación física del tenista.
Desde la imagen que percibe el espectador hasta el rival que debe enfrentarlo, este joven tenista presenta claramente una alteridad respecto de aquello que la concepción tradicional espera. Sin embargo, sería muy ingenuo plantear que se trata de un tipo de entrenamiento u otro, de esto o aquello; no es allí hacia dónde se dirige la mirada del psicólogo sino a lo que no puede divisarse debajo de la punta del iceberg, lo que no puede verse pero que está presente en los actos del deportista.
Existen en ciencia y en el pensamiento de todas las personas lo que se denomina paradigmas. Puede definirse un paradigma como “un conjunto de ideas y pensamientos establecidos por consenso que guían el pensamiento y la acción de las personas”. Si adopto como punto de partida la idea de paradigmas de Kuhn, es posible seguir la siguiente definición: “un paradigma es un conjunto de reglas y disposiciones (escritas o no) que hace dos cosas: 1) establece o define límites y, 2) indica como comportarse dentro de los límtes para tener éxito” (Barker, 2000, p. 36).
Intento captar y definir tales paradigmas que subyacen los discursos de los diferentes ámbitos y de las diferentes personas puesto que ellos representan los “comandos” de pensamientos, decisiones y valoraciones que se realizan acerca de las conductas que más tarde se adoptan.
La Tesis que esbozo supone que Rafael Nadal posee un paradigma de pensamiento que posee una alteridad radical respecto del resto de los tenistas en el momento actual. Una de las diferencias críticas se refiere al entrenamiento de la fuerza.
¿El viento le ganó a Andy Murray?
En el torneo de Indian Wells de marzo de 2009, Rafael Nadal enfrenta en la serie final a Andy Murray, quién resulta al momento su mayor dificultad. Si bien Nadal poseía record favorable frente al británico, había perdido en las tres últimas ocasiones (teniendo en cuenta una final “amistosa” de principios de año) y las voces de los medios lo mencionaban a Murray como el posible verdugo de Nadal y aún un periodista argentino (TYC) se animaba a decir que hacia fines de 2009 lo iba a superar como número 1 del ranking.
Nadal ganó ampliamente el partido frente al tenista escocés pero se dio la particularidad de que fue un día de fuertes ráfagas de viento, lo que dio un “condimento” extra al partido. Primero escuchemos lo que dicen los comentarios de los medios y luego presentaré el análisis propiamente psicológico
Nadal se otra vez devorándose los trofeos…
Como si algo le faltara, el español se adjudicó la final más aplastante en lo que va del 2009. Hasta ahora, se habían jugado 18 torneos de ATP y ninguna definición había sido ganada tan fácil, perdiendo el campeón apenas tres games. El 6-1 y 6-2 de Nadal sobre Murray resultó impactante. Y fue su segundo triunfo más amplio en una final, ya que en Acapulco 2005 aplastó a su compatriota Albert Montañés por 6-1 y 6-0. […] El fuerte y molesto viento le sentó mucho mejor a Nadal. Y vaya si lo sufrió Murray, ya que nunca había perdido una final tan fácil en su carrera.
http://espndeportes.espn.go.com/section?id=ten, el 23 de marzo de 2009.
Nadal “contra viento y marea”
Muy a menudo es posible oír justificaciones de las derrotas, en el tenis y en cualquier deporte, que pretenden cifrar las causas de lo sucedido en “factores externos”, ajenos a la persona. Éste muy bien pudo ser el caso para muchos, que hallaron motivación para la derrota de Murray en el viento, que es un factor que podría denominarse “externo” al tenista. Sin embargo, no es lo que hacen los comentaristas mencionados ni los mismos tenistas. ¿Por qué? ¿Acaso uno no permanece más tranquilo si puede encontrar alguna excusa a lo sucedido?
A veces los resultados no se dan, las cosas no salen como uno espera, y qué mejor que poder dejar caer la responsabilidad sobre alguien o algo por fuera de nosotros, al menos de esa manera no quedamos comprometidos, no somos nosotros mismos puestos en tela de juicio.
Si el problema es el viento… no hay nada que pueda hacerse, ya está todo dicho, todo saldrá mal y yo soy dependiente de esa circunstancia ajena a mi persona. A esto se le denomina “caer en el círculo de preocupación” y es una de las actitudes básicas que predispone al camino de la enfermedad mental o fracaso resolutivo de los problemas relevantes que afrontan las personas. Considérese lo siguiente:
Ya en declaraciones a los medios, el número uno del mundo admitió que afrontó el partido de forma más “positiva” que Murray. “Puede que estuviera algo más preparado que él, fui con una actitud más positiva al partido y eso, en un día como hoy, es importante”, aseguró en rueda de prensa el español, quien señaló que las condiciones climatológicas fueron “muy difíciles”. “He jugado un muy buen partido y a él le ha afectado más (el viento), ésa es una de las claves de la victoria, pero he estado muy completo y he movido bien la bola”, añadió el mallorquín. Extraído de:
http://espndeportes.espn.go.com/section?id=ten, el 23 de marzo de 2009.
Este discurso permite evidenciar que detrás se halla un paradigma de pensamiento independiente, el viento y los factores externos pasan a segundo plano y la mayor atención se halla puesta sobre lo que el deportistapuede hacer y no sobre lo que no puede. Este paradigma hace que la mente funcione de otra manera, la psiquis inconsciente comienza a trabajar “a favor” de la mente consciente y no en su contra produciendo un enorme potencial.
Luego, cabe la pregunta: “¿Puedo el deportista “programarse” prepararse de esta manera antes de un partido o temporada? No, de ninguna manera. No es tan sencillo, por eso los psicólogos tenemos tanto trabajo (!). Ello exige un trabajo muy profundo que en Nadal se ha dado por el contexto familiar sano que el tenista posee; se ha dado de modo natural en él. Asimismo puede lograrse a través del trabajo terapéutico, pero exige una reestructuración profunda de la psiquis de la persona.
Pude ver una nota interesante de la final Federer-Nadal del Autralian Open 2009 en la que un comentarista mencionaba que Roger Federer en enfrentamientos con Rafael Nadal tras puntos logrados exclamaba: “¡Vamos!”, en español. Desconozco las motivaciones de tal expresión, no obstante, si ello remitiese a una indicación particular de entrenador o psicólogo o quién sea acerca de cómo no dejarse intimidar por Nadal o ejercer “presión psicológica” sobre él… difícilmente produzca el resultado deseado. Ello sólo representa un comportamiento externo, al estilo de los psicólogos conductistas, pero nada puede hacer sobre lo profundo de la mente de Federer donde probablemente su rival lo afecte en mayor medida. Como menciona Stephen Covey en “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” el cambio y el éxito se logra “desde adentro hacia fuera” y no al revés. Federer, precisamente, parece estar recorriendo el camino inverso en ese detalle (soy consciente de que ese trata sólo de un detalle que aquí estamos tomando como ejemplo).
